¿Saben los peces del abismo diferenciar la palabra luz de la palabra sombra?
¿Tienen alguna ilusión por subir a la superficie?, ¿o les cegaría el resplandor de las aguas transparentes y luminosas haciéndoles cerrar los ojos como se cierran para el beso?
miércoles, mayo 27, 2009
martes, mayo 26, 2009
TIEMPO MUERTO
lunes, mayo 25, 2009
DE LO QUE NO SE DICE
Los pensamientos en mi cráneo, chocan entre sí, giran y se mezclan como las bolitas de madera en la esfera del bombo de la lotería. Chocan contra los barrotes esperando ser la bola elegida que caiga en gracia al orificio de salida, ser liberada de esa cárcel de silencio y agitación eufórica, para formar parte del número final de la valentía, de lo dicho.
Pero la cobardía parece paralizar el mecanismo que abre el portillo, te quedas callada y el miedo hincha tu lengua, en tu boca una saliva amarga baña de hiel tu paladar y comienzas a desaparecer por dentro. Te vas vaciando de tus propios órganos, el corazón, el hígado, los pulmones...y ese espacio se ocupa de pensamientos no dichos que rellenan tu cuerpo como el serrín llenaba los cuerpos de tus muñecos de trapo. Y así rebosantes de nada, seguimos viviendo sin sentir el latido, ni el aire, sólo la bilis que a duras penas resistió el embate del vaciado del cuerpo para hacerles hueco al miedo y al rencor.
ana
Agárrate fuerte a mí
Pero la cobardía parece paralizar el mecanismo que abre el portillo, te quedas callada y el miedo hincha tu lengua, en tu boca una saliva amarga baña de hiel tu paladar y comienzas a desaparecer por dentro. Te vas vaciando de tus propios órganos, el corazón, el hígado, los pulmones...y ese espacio se ocupa de pensamientos no dichos que rellenan tu cuerpo como el serrín llenaba los cuerpos de tus muñecos de trapo. Y así rebosantes de nada, seguimos viviendo sin sentir el latido, ni el aire, sólo la bilis que a duras penas resistió el embate del vaciado del cuerpo para hacerles hueco al miedo y al rencor.
ana
Agárrate fuerte a mí
viernes, mayo 22, 2009
EL GUARDIÁN DEL FUEGO
¿Cuándo me vestiste de marioneta?,
¿cuándo tu mano comenzó a mover mis hilos
desde arriba? (o desde muy adentro),
¿Quién me daba esa vida, la del movimiento
sin darme apenas nada más ?
Sí, yo me movía, autómata y sumisa.
¿Cuándo era yo y cuándo era la destreza de tus manos
la que me hacía mecerme en un baile dulce e insinuante
mientras tarareabas el estribillo de tu contienda?.
Dime:
¿ Hubo al menos un día en que mi vestido de muñeca
y mis manos de cera, mi cara,
te parecieran por sí mismos auténticos?
No lo sé, no recuerdo. No te lo pregunté nunca.
y realmente, a estas alturas ¿importa ya eso?
Tal vez este querer recorrer de nuevo el escenario
de nuestros días,
ese querer curvar de nuevo el torso al final de la obra
ese querer vestirnos de titiriteros
hoy ya sin aquél público ante el que un día nos regocijamos,
sea ya a destiempo. Lo es.
Y aquella hueca ovación que nos llenaba de alegría
y nos mostraba triunfantes,
aquella que nos hizo gritar a los cuatro vientos
nuestra gloria, esa ya no nos baste.
Y hoy, aquí estamos, frente a frente,
con el rostro más arrugado que de costumbre
por el gesto, por la espera, por los años,
por la espesura de tanto silencio abotargado.
Tu, yo y todo lo que nos separó
se achica, se diluye para aclarar
nuestros ojos como un colirio calmante
que nos alivia el escozor sólo por un día.
Y mañana,
no hay mañana,
ni solsticio de verano que acunar ya en nuestros brazos,
ni noche de San Joan en la arena,
ni más astillas para alimentar su hoguera.
Hemos ardido sí, hoy somos sólo recoldos mojados
al fondo de lo que fue un fuego,
que apagamos a tiempo
para no correr riesgos.
ana
¿cuándo tu mano comenzó a mover mis hilos
desde arriba? (o desde muy adentro),
¿Quién me daba esa vida, la del movimiento
sin darme apenas nada más ?
Sí, yo me movía, autómata y sumisa.
¿Cuándo era yo y cuándo era la destreza de tus manos
la que me hacía mecerme en un baile dulce e insinuante
mientras tarareabas el estribillo de tu contienda?.
Dime:
¿ Hubo al menos un día en que mi vestido de muñeca
y mis manos de cera, mi cara,
te parecieran por sí mismos auténticos?
No lo sé, no recuerdo. No te lo pregunté nunca.
y realmente, a estas alturas ¿importa ya eso?
Tal vez este querer recorrer de nuevo el escenario
de nuestros días,
ese querer curvar de nuevo el torso al final de la obra
ese querer vestirnos de titiriteros
hoy ya sin aquél público ante el que un día nos regocijamos,
sea ya a destiempo. Lo es.
Y aquella hueca ovación que nos llenaba de alegría
y nos mostraba triunfantes,
aquella que nos hizo gritar a los cuatro vientos
nuestra gloria, esa ya no nos baste.
Y hoy, aquí estamos, frente a frente,
con el rostro más arrugado que de costumbre
por el gesto, por la espera, por los años,
por la espesura de tanto silencio abotargado.
Tu, yo y todo lo que nos separó
se achica, se diluye para aclarar
nuestros ojos como un colirio calmante
que nos alivia el escozor sólo por un día.
Y mañana,
no hay mañana,
ni solsticio de verano que acunar ya en nuestros brazos,
ni noche de San Joan en la arena,
ni más astillas para alimentar su hoguera.
Hemos ardido sí, hoy somos sólo recoldos mojados
al fondo de lo que fue un fuego,
que apagamos a tiempo
para no correr riesgos.
ana
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