Imagen de la cabecera del blog: cuadro de la autora

viernes, noviembre 21, 2008

LA CONDICIÓN HUMANA

MADUREZ

La madurez es una etapa en la vida del ser humano.
Ser maduro consiste en reconocer la realidad tal cual es, evitando disfrazarla, escapar de ella, ignorarla. Buscar la verdad y desconfiar de quienes dicen poseerla. Perder la ingenuidad e idealismo desmadrados, caer del guindo sin estrellarse, tocar con los pies el suelo... y, sin embargo, continuar soñando. O sea, vivo. Hacer humor con lo más serio y, sobre todo, con uno mismo.

Ser maduro es controlar los impulsos, las ideas locas, evitar lo excesivo, cuidar las formas, manejar los tiempos, saber callar y desaparecer a tiempo. Mirar a los ojos pero guardar distancias. Nunca dar un consejo si no te lo piden. Evitar levantar la voz o exagerar los gestos cuando se habla con enfado o de algo que importa mucho. Saber resistir a la frustración, el estrés, el dolor, los disgustos, las traiciones… Sin por ello caer en el derrotismo, la sumisión, el desencanto...

Para la madurez afectiva es también muy importante el ambiente en el que se educa. Si el ambiente es de cariño y aceptación, la persona asimila los criterios sobre el bien y el mal. Si lo que hay es temor en la infancia, no se asimilan los valores; y al llegar a la adolescencia aparece la rebelión de una forma exagerada. La falta de cariño produce inseguridad y un sentimiento de minusvalía. Unida a la inseguridad surge la angustia y con ella otros problemas de mayor calado.

Ser maduro, en fin, es haber conquistado la flexibilidad sin perder las convicciones, ser comprensivo, compasivo, dialogante, estar abierto al pacto, al debate razonable, a la generosidad del olvido y la sonrisa que acoge. La persona madura halla un modo diferente de estar en el mundo, de reaccionar a las adversidades, de interpretar los eventos, de valorarlos y de implicarse en ellos. Se deja arrastrar menos por las circunstancias, sean estas favorables o desfavorables. Porque la madurez permite ver el lado bueno de las experiencias adversas y relativizar el de las experiencias positivas.

Si Peter Pan viniera...


El cuadro "La condición humana" René Magritte

René Magritte nació en Bélgica el 21 de Noviembre de 1898. Perteneció al grupo surrealista de París del que también formaban parte Jean Arp, André Bretón, Salvador Dalí, Paul Eluard, y Joan Miró. Su exposición de 1936 en Nueva York alcanzó fama mundial. En 1956 recibió el Premio Guggenheim. Murió en Bruselas en 1967.
La obra de Magritte es una permanente invitación a la reflexión a partir de los objetos más cotidianos. Por ello, a su obra a veces se la califica de "realismo mágico" y él fue uno de los mejores "magos de la realidad".
Hoy se cumple el 110 aniversario de su nacimiento.

ana


viernes, noviembre 14, 2008

CENIT

¿Qué pasará cuando esas palabras que nos sirven como metáforas de la vida, de las emociones como el amor y el odio, como la alegría y la tristeza, la nostalgia y el olvido, el dolor y el placer...se agoten?
¿Qué ocurrirá entonces cuando el olor que percibamos comience a ser el que deja a su paso el agua podrida o estancada? Cuando una fruta sazonada deja paso a una manzana que se arruga en nuestras manos y sus líquidos son devorados por la transformación de la energía. ¿Qué ocurre cuando ese beso deseado, se repite y repite, Y de pronto a uno ya no le dice nada?
¿Será que necesitamos la fantasía y la evocamos y la buscamos y repetimos como un mantra para la supervivencia emocional?
¿Será porque tenemos el límite de la visión enmarcado en el cenit de los acontecimientos?
¿Será porque en la vida del día a día, necesitamos que aparte de un número exagerado de eventos sin sentido y repetitivos, precisamos también de esas "sorpresas" que hacen que estalle nuestro pecho y nos hacen tocar la Vida y comprender que todo lo demás se justifica de ese modo y que el aburrimiento deja de despedir por un momento ese olor a podrido?.
El problema es mirar demasiado al pasado y es un problema tan peligroso como el de mirar al "futuro del pasado", confundir nostalgias con sueños, querer atrapar la definición de la vida en pequeñas explosiones de la memoria que permitan descubrir vías sin retorno, aún sin recorrer por casi imposibles, abandonos sin compromiso, abandonos del presente por un paseo por el jardín del firmamento.




Sé del firmamento,
sin embargo los astros parecen
haberse agolpado todos
hoy en mi garganta.
Al verte, he explotado
y todos se han escapado deshechos
en polvo de estrellas.
Sé de los astros
colgando orgullosos del universo azul oscuro
cuando no están conmigo,
en un acto lejano pero hermoso.



Sé de los sueños queriendo confundirme,
apretando mi memoria, apartando
el espejo, de mis días sin brillos,
ofreciendo un peligroso rojo fruto
que me muestra un instante de juventud
alocada y esplendorosa.

Ella, me ofrece el fruto,
avanzo...
mordisqueo casi sin ganas,


pero cegada
me hundo en la tentación
y caigo cual Blancanieves escuálida
al fondo del pozo negro del pasado.
De pronto, un olor cenagoso
me marea aun más,
y me levanto queriendo huir
pero recaigo,
poderosa droga,
mortífera adormidera.


ana

domingo, noviembre 09, 2008

YO POR EJEMPLO Y EL INFINITO

Yo por ejemplo,

soy bastante menos delicada, más simple que lo que se puede suponer cuando se leen mis poemas. De ahí que algunos poetas que nos encantan luego nos decepcionen tanto como personas.
Alguien dijo que tenemos tres vidas paralelas, la real, la del arte y la de la interpretación del arte. Igualmente desarrollamos psicologías paralelas también para cada una de esas vidas.

Pensar en uno mismo, como hace el poeta, como hacemos los que leemos poesía, es como intentar conocer algo o querer conocer algo a base de darle golpes y romperlo para verlo por dentro, querer conocer la nuez golpeándola contra una piedra. Y creer después que los pedacitos rotos, las partes, son la nuez. Nunca el todo podrá ser igual a la suma de las partes, porque en la asociación de partes surgen nuevas propiedades.

HUELLAS HACIA UN INFINITO

Voy poniendo a secar tus huellas,
recogidas en la orilla,
dispersas aquí y allá.
Primero las tuve en un bote de cristal,
las miraba y remiraba, atónita.
Eran tus rastros, sobras de un manjar
que no había degustado y
comprendí que mi paladar no
había sido preparado para él.

Luego estabas tú.

Detrás del telón, observando
tu obra,
director de comedias y tramas de vida,
milimetrando las voces, los tonos,
los espacios,
tú eras quien construía el texto
quien elegía el escenario,
quien disponía las perspectivas
e inventaba los personajes,
quien dictaba los altos.

Pero no la herida,
la herida, no,
la herida nos lleva a cuestas,
mesura las diatribas y las ganas.

Y luego estaba yo,

en aquel patio de
butacas,
rebuscando en mis bolsillos
las migajas
de no sé qué pastel.

Sólo sé que tengo un tarro
lleno de huellas,
de sombras,
que recogí por ahí.
Que las miro,
quiero abrirlo,
disolverlas, triturarlas
masticarlas, saborearlas
y al fin,
engullirlas como se engulle
la serpiente, su presa.
Pero no, no lo haré,
dejarían de ser huellas,
dejarían de ser nuez.
Y porque nada tendría, y
si quisiera mostrar
su reflejo en mis palmas
las perdería en cualquier noche infinita,
y al perderlas
ni siquiera yo
ya me pertenecería.

ana

miércoles, noviembre 05, 2008

DICEN...

Me han dicho que aún conservas mis palabras,
que como un lazo rojo pasando por un entredós aparecen
y desaparecen de la vista
en un continuo ir y venir por tus días, enrojeciendo con una cálida luz,
tus momentos de fría soledad.
Me dicen que sacas periódicamente mis adjetivos al balcón de tus labios
y los ventilas para que no pierdan la frescura de otros tiempos
y al volverlos a encerrar
transporten ese aire limpio y renovado
a los armarios de tu coraza.
Me han dicho que bañas mis verbos con agua y jabón
y los perfumas con agua de olvido
para sacarlos a pasear
unos minutos al día.
Me han dicho que al anochecer,
al apagarse las luces, todos ellos se meten en tu cama
y te abrazan en la oscuridad y respiran a tu lado
componiendo un espectro de dulzura
que se te pega a la piel y te acompañan el sueño.
Por la mañana, las sábanas aun conservan el calor de su rastro
y el olor del aliento húmedo de sus susurros,
pero no su presencia.
Me han dicho que los buscas entonces,
escondidos sin duda entre los besos
refugiados bajo tu almohada,
guardados como aquel diente
que nunca se llevó el ratón.
ana

Because the night... Por ELLA



Y por Él, y por aquella noche del 3 de Agosto del 88 en Barcelona: