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martes, diciembre 13, 2011

ATMEN

Respiración, oh tú invisible poema!
[...]
R.M.Rilke-Sonetos a Orfeo


A veces te recuerdo, sí, pero ya vagamente
y la imagen de un latido llega golpeando dentro
muy adentro.
Recuerdo las tardes de palabras
que encendían el aire
y yo,
dando bocanadas pretendía
respirarte.

Sólo esto.

ana

jueves, diciembre 08, 2011

¿QUÉ LO-CURA?

Hay labios que lloran arias olvidadas...

(del poema, "Nochabuena")
César Vallejo
Obra poética completa







[...]¿Qué es la locura? ¿Dónde queda ese otro lado, ese revés de la trama que
estampa la locura en los ojos de quienes la padecen? ¿Por qué los locos
parecen guantes dados vuelta, como decíamos los jóvenes de ayer?
Un guante dado vuelta no puede esconder nada: el guante dado vuelta
exhibe la obscenidad de su interior, la forma tosca de sus costuras.
Todo lo que los cuerdos callamos, lo que velamos, lo que suavizamos, lo
que pretextamos, lo que disimulamos, ellos lo muestran. La enfermedad
los priva de los escondites y de las estructuras.
Fluyen, ahí, casamientos y velorios, muertes y nacimientos, amores y
dolores, ternura y ferocidad, la carne viva de los sentimientos, de lo que
no se pudo digerir, lo que quedó atascado en una historia, la horrenda y
apabullante debilidad de alguien que soltó las riendas y sigue viviendo
como un caballo desbocado, asomado al vértigo de sí mismo.

Hoy llegué a la visita media hora antes.
[...]

Sandra Russo
EL OTRO LADO DE LA VIA

No se puede ser un gran poeta...sin inflamación de ánimo y sin una especie de hálito de locura. (Kirk y Raven. Los Filósofos Presocráticos. Gredos Md.1980.pg.358)

jueves, diciembre 01, 2011

VEN, VEN.

[...] allí
se extingue lo que del lenguaje
también te ha retirado con un gesto,
lo que dejabas iniciarse como
la danza de dos palabras sólo hechas
de otoño y seda y nada.
Paul Celan: Ciégate



Lo que es,
lo que fue importante para mí
veo que no lo fue para ti,
siento una gran pérdida por ello,
creo que te he perdido, que te perdí,
que he perdido todo,
mi secreto,
aquel truco para evadirme de la soledad,
la ilusión.
El fantasma del deseo,
y tú,
habéis huido por el camino
de la libertad y el derecho a ser.
El alivio y la soledad,
la voz de mis lágrimas,
abriendo la puerta y diciendo adiós.

No soportamos enfrentarnos a nuestros deseos
por eso los reprimimos, ¿no es así?
Verdad descolocada o falsedad
como una mano, dos caras
un mismo rostro: el nuestro.

Me pregunto:
¿ te conoces a ti mismo?

Nos volvemos extraños, amigo mío.
La puerta del recuerdo, del dolor,
cerrada bajo siete llaves,
deja vacía la morada
y la piel vuelve a callar.

La vanidad se sienta en su trono
en su palacio de cristal,
pero el látigo nemesiano azota tu costado
y la sangre del lago no refleja más que un rostro oscuro.
Eco nos devuelve la pena...

la pena, la pena.


ana


domingo, noviembre 20, 2011

A TIENTAS

Cuarto cerrado, cuarto menguante
grietas y puentes cayendo...
al vacío,
ensambladas mentiras del desaliento
contenida mirada en la pared del viento.
Entre tú, entre el no,
en el acaso de un eco parecido al de tu playa
entretenida vaciando el frasco de las dudas
contando las perlas desprendidas
del collar doble de tu garganta.
Prendida tan sólo la luz de la memoria
repasando la risa desmembrada
respirando el humo de tu nada
escondida tras el verde-gris
de lo que muere.
Me tienta el umbral de tu existencia,
a tientas,
de tu tinta a la tortura oscura
de tu negro cortinaje, a la fiesta muda
que supones y me impones.
De ti, a tientas.

ana

[Para A.]