Sueño, distancia,
entreabro los ojos, ya te has ido.
Huele el café del verano pasado,
la mosquitera arrugada se apoya olvidada
las piedras que recogí en la orilla de tu cama
llenan el espacio del delirio.
Adivina,
qué siento cuando quiero tocar tu cuello
tu nuca excelsa y tus dedos fríos.
No sabes de los silencios que cerraste
para ahogarlos súbitamente en un grito.
No lo sabes, porque siquiera intuyes
cómo suenan los disparos en mi pecho
y cómo anuncian las sirenas el incendio
de las primeras noches de este encierro.
Es mentira, lo cierto y lo pasado
lo que imponen las horas como losas
hasta aplastar los intentos de morirse
abjurando de tus ojos tristes.
Y este calor en la cama que aun pervive
en la penumbra de las horas tempranas
se enrosca a mi cuello, collar de espinas
para matar lentamente a la razón,
de frío.
ana
jueves, noviembre 28, 2013
LA TIERRA DE LA INOCENCIA
Arriba, en lo alto,
donde el círculo alcanza su final
y la bóveda sostenida contiene
todo el silencio de la noche.
En lo alto donde el cuerpo
surca las hoces de la soledad
y excava entre sus muros helados
un templo y un altar.
Allí la luz y el silencio
coronan la tierra y la inocencia;
se duelen y lloran las semillas
más puras.
Allí, la claridad sin tiempo
ilumina todas las cosas que importan
y proclama a los cuatro vientos
su limpia verdad.
ana
donde el círculo alcanza su final
y la bóveda sostenida contiene
todo el silencio de la noche.
En lo alto donde el cuerpo
surca las hoces de la soledad
y excava entre sus muros helados
un templo y un altar.
Allí la luz y el silencio
coronan la tierra y la inocencia;
se duelen y lloran las semillas
más puras.
Allí, la claridad sin tiempo
ilumina todas las cosas que importan
y proclama a los cuatro vientos
su limpia verdad.
ana
martes, noviembre 19, 2013
UN CIELO DISCONTINUO
...«me buscabas y ahora, cuando te
soy al fin propicio,
te vuelves a ese lugar donde respirar no puedes»
María Zambrano, de "Claros del bosque"
Camino,
el musgo fresco bajo la piel se incendia,
hiere la cordura de mis pies descalzos
cuando alcanzan a zambullirse
en el espesor verde del silencio.
Ramas, frondas acechan desconocidas
se escucha arriba, el canto huraño
y la claridad nocturna vive entera
en este pecho desconocido hasta ahora.
Alma viva que respira
que brota
de palabras llena, de silencio rota,
no sólo vive el dolor en el templo
del oscuro desasosiego.
Miedo se llama este azul discontinuo,
temblor de luz que respira y sana.
ana
soy al fin propicio,
te vuelves a ese lugar donde respirar no puedes»
María Zambrano, de "Claros del bosque"
Camino,
el musgo fresco bajo la piel se incendia,
hiere la cordura de mis pies descalzos
cuando alcanzan a zambullirse
en el espesor verde del silencio.
Ramas, frondas acechan desconocidas
se escucha arriba, el canto huraño
y la claridad nocturna vive entera
en este pecho desconocido hasta ahora.
Alma viva que respira
que brota
de palabras llena, de silencio rota,
no sólo vive el dolor en el templo
del oscuro desasosiego.
Miedo se llama este azul discontinuo,
temblor de luz que respira y sana.
ana
miércoles, octubre 30, 2013
POESIA
Quisiera inventar el final del humo,
el intenso tapiz del amarillo perfecto
bordeando este mar nutrido de melancolía.
Caminar el remanso del blanco luminoso
cubriendo la vereda del silencio
para descubrir en la soledad,
el azul sublime del cielo.
Llegar al altar, a la delicadeza,
al lugar donde la música se detiene,
se descalza y reza.
Sostener en mis manos, la suave ofrenda
de sus labios, su sonrisa y su beso
sostenido de luz,
cubierto de esperanza.
Algunas estrellas tienen suerte
y la luz siempre les alcanza.
ana
el intenso tapiz del amarillo perfecto
bordeando este mar nutrido de melancolía.
Caminar el remanso del blanco luminoso
cubriendo la vereda del silencio
para descubrir en la soledad,
el azul sublime del cielo.
Llegar al altar, a la delicadeza,
al lugar donde la música se detiene,
se descalza y reza.
Sostener en mis manos, la suave ofrenda
de sus labios, su sonrisa y su beso
sostenido de luz,
cubierto de esperanza.
Algunas estrellas tienen suerte
y la luz siempre les alcanza.
ana
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