jueves, mayo 27, 2010
(anuncio por palabras) SINSENTIDO CONVENCIDO BUSCA "SENSE ATRACTIVA" PARA DEPLORAR SUS NOCHES DE VERANO
ARENA Y AIRE
¿En dónde sino en el aire mis castillos?
¿De qué sino de arena mis murallas?
Pues el hierro ya es orín,
de la piedra sólo hay polvo,
el mármol se hizo añicos.
Mas a oscuras y en silencio,
de arena y en el aire,
temblando,
mis torres prevalecen.
Guillermo López Lacomba
Casi no casaban sus casos en aquel caos, había días en que a uno le sobresalía de las arrugas, la hambruma del alma y se le llenaban de atá-vidas impulsiones los días y sus broches. Mientras nos correccionabamos al uni-boco, labio con labio y nos lamistrábamos las lenguas una contra otra, tu implurabas mi in-clon-ciencia y tu desenvaine surcaba las horas abrumadas en la marea de tus faros a-pagados. No apaciguabas la luz de la interna que brindaba con el aire de la harinada noche ni su consecutiva astucia para virar como arco o ave ante la merivienta fuerza del sabotaje y ya estabas matado en puerto antes de entenderte.
ANA
¿En dónde sino en el aire mis castillos?
¿De qué sino de arena mis murallas?
Pues el hierro ya es orín,
de la piedra sólo hay polvo,
el mármol se hizo añicos.
Mas a oscuras y en silencio,
de arena y en el aire,
temblando,
mis torres prevalecen.
Guillermo López Lacomba
Casi no casaban sus casos en aquel caos, había días en que a uno le sobresalía de las arrugas, la hambruma del alma y se le llenaban de atá-vidas impulsiones los días y sus broches. Mientras nos correccionabamos al uni-boco, labio con labio y nos lamistrábamos las lenguas una contra otra, tu implurabas mi in-clon-ciencia y tu desenvaine surcaba las horas abrumadas en la marea de tus faros a-pagados. No apaciguabas la luz de la interna que brindaba con el aire de la harinada noche ni su consecutiva astucia para virar como arco o ave ante la merivienta fuerza del sabotaje y ya estabas matado en puerto antes de entenderte.
ANA
martes, mayo 25, 2010
PALABRA SOBREVOLADA
...Deposita,
ahora deposita tú también lo que quiere despuntar
junto a los días:la palabra sobrevolada de estrellas,
la rociada de mar. ...
Paul Celan
ARGUMENTUM E SILENTIO Para René Char
De "Umbral en umbral" 1955
Arrecia el murmullo de la voz antigua
hacia la voz del silencio,
por tu piel de paloma, breve y austera
que no encuentra su lugar en la luz de azotea
y se alberga en la noche oscura del alma.
Deja de sonar la música de tus versos
la notas del viento se han de respirar en tu agua,
se cierra el círculo de la vida, su ala inversa
contemplando la mañana oblicua
ahora desde la otra orilla.
ana
ahora deposita tú también lo que quiere despuntar
junto a los días:la palabra sobrevolada de estrellas,
la rociada de mar. ...
Paul Celan
ARGUMENTUM E SILENTIO Para René Char
De "Umbral en umbral" 1955
Arrecia el murmullo de la voz antigua
hacia la voz del silencio,
por tu piel de paloma, breve y austera
que no encuentra su lugar en la luz de azotea
y se alberga en la noche oscura del alma.
Deja de sonar la música de tus versos
la notas del viento se han de respirar en tu agua,
se cierra el círculo de la vida, su ala inversa
contemplando la mañana oblicua
ahora desde la otra orilla.
ana
martes, mayo 18, 2010
DESDE EL NEGRO HACIA LA LUZ
Otros, queriendo huir la humana y triste suerte, en cambiar de climas y de tierras gastan la edad.
Giacomo Leopardi
La diaria trashumancia del barro,
esta deletérea sensación humana
de saberse nómadas del tiempo
que nos roba la sombra, nos recuerda
la ira de los dioses, la venganza
por el hurto
ancestral del fuego.
Es esto:
caminar sin rumbo hacia el olvido,
sortear las tumbas del deseo
y del fracaso,
compartir la incertidumbre
con las tribus hermanas
oliendo el aire y sus serpientes
lo mismo que una loba.
Nada más solitario que el hombre
y su condición de hombre
fugaz y trashumante
que pasa las tardes mirando las veletas.
Nada más solo
que un poblador del desierto
necesitado y áspero.
Observa, y no lo pienses,
cómo te excluyen los planetas.
Van llegando al estanque las últimas palomas
mientras tiendes los brazos a la noche
en atávico rito de estrellas incipientes.
Mas ya nada te salva.
No hay más remedio, tú eliges:
Nietzsche, el alcohol, la demencia, el suicidio.
Juan José Vélez de Otero
LA FILLE SUR LE PONT
Patrice Leconte .
Francia 1998
«La suerte no se busca, ni se encuentra, hay que crearla, hay que creer en ella».
Hay momentos en que la vacuidad de sentirse vivir
llega a tener el espesor de algo positivo
(Fernando Pessoa)
Giacomo Leopardi
La diaria trashumancia del barro,
esta deletérea sensación humana
de saberse nómadas del tiempo
que nos roba la sombra, nos recuerda
la ira de los dioses, la venganza
por el hurto
ancestral del fuego.
Es esto:
caminar sin rumbo hacia el olvido,
sortear las tumbas del deseo
y del fracaso,
compartir la incertidumbre
con las tribus hermanas
oliendo el aire y sus serpientes
lo mismo que una loba.
Nada más solitario que el hombre
y su condición de hombre
fugaz y trashumante
que pasa las tardes mirando las veletas.
Nada más solo
que un poblador del desierto
necesitado y áspero.
Observa, y no lo pienses,
cómo te excluyen los planetas.
Van llegando al estanque las últimas palomas
mientras tiendes los brazos a la noche
en atávico rito de estrellas incipientes.
Mas ya nada te salva.
No hay más remedio, tú eliges:
Nietzsche, el alcohol, la demencia, el suicidio.
Juan José Vélez de Otero
LA FILLE SUR LE PONT
Patrice Leconte .
Francia 1998
«La suerte no se busca, ni se encuentra, hay que crearla, hay que creer en ella».
Hay momentos en que la vacuidad de sentirse vivir
llega a tener el espesor de algo positivo
(Fernando Pessoa)
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