Imagen de la cabecera del blog: cuadro de la autora

martes, octubre 21, 2014

LA HORA

Minuciosa como la lluvia limpiando el día
llenando la sed del rostro de sonrisas,
de pájaros y de memorias.
Encendiendo el gesto con la luz del blanco
 que nos salva.
Así, sencillo el verso llegará desde lo profundo
arañando las verdades a medias que se clavan,
llegará hasta las  manos y hasta los ojos.

Llegará ahuyentando pájaros dormidos;
sus cabecitas escondidas bajo el plumaje.
Habrá llegado al fin la hora de mirarnos
la hora de dejar morir las palabras ebrias
que pronunciaron el blanco dormitar
de las memorias
  y el negro despertar del recuerdo.

ana.

Mientras que la marea sube Y cada quien rehace sus cuentas Llevo al hueco de mi sombra El polvo de ti. El viento se lo llevará Todo desaparecerá, pero El viento nos llevará.

 

lunes, mayo 19, 2014

DESHIELO, I love the way you lie

Hace falta dejar atrás, hace falta la locura de soñar y soñar
Ocurre que no sabes cuando despertar y sobrevivir a tanta osadía
Se me ocurre disparar el arrebato de mis ojos y mis pobres  palabras
sobre el pecho metálico del monstruo que no descansa y no implora.
Llora mi voz, llora la voz cansada y esparcida por la playa
de la vida,
tantas veces recorrida y bañada y bañada y bañada...
mar arriba, y retiradas las aguas de cada avenida
solo queda el deshielo insufrible de la nostalgia.
ana

domingo, abril 20, 2014

ADICTA A TI

Recuerdas amor, la luz en el Arno?,
el resplandor en el cauce oscuro y su lento pasar?
Las piedras mojadas de luz, sus riveras cautelosas
y la imaginada Bice dominando la tarde de mayo,
¿recuerdas?

Sostenía la brisa el aroma perdido,
pero el aire al fin  recuperaba
la donna angelicata desde el olvido
para nosotros, para acallar el quejido
que manaba de nuestros corazones a oscuras
en las puertas de aquella nueva vida
y aquel amor que nos elevaba.

ana







lunes, marzo 31, 2014

FORGIVE ME

Poema El Recuerdo
 de Samuel Taylor Coleridge

…El heno removido y los primeros frutos,
el heno removido y las mieses de un campo
dicen: se fué el estío. La digital, muy alta,
esparce campanillas de púrpura en el viento,
o cuando se remonta, rozándola, una alondra
o se posa un pinzón en su tallo. El rosal
(en vano predilecto de amores complacidos)
yérguese al modo de una belleza de otros tiempos,
con las espinas, pero se fueron ya las rosas.
  Ni logro hallar, en mi paseo solitario,
junto a fuentes o arroyos o en húmedo camino,
la flor azul que brilla, mirando, en la ribera
y es gema de esperanza: el dulce nomeolvides.
Mas no han de marchitarse las flores que Emelina,
con dedos delicados, en la nevada seda
  trazó ( bien sabe ella que son mis predilectas),
  ni, más querido aún, su cabello de ámbar.

Versión de Màrie Montand


Mira,
se escapan los momentos que en el borde del invierno
resistieron a los fríos,
mira cómo nos miran estos pequeños gorriones
tan alegres que parecen refrescar el viento
y pintarlo de alegría.
Mira si puedes, como abandona este invierno
la cornisa de mi ventana y se llena la mañana
de brotada primavera,
mientras,
callan las últimas nieves en las montañas.

¿No ves cómo mis dedos florecen de nuevo
al calor tibio de este silencio azul
y me llenan tus palabras antiguas de placer?,
cómo escucho el zumbido de tus mariposas nocturnas
y es su canción como un arrullo en las noches?
Mira,
no puedo dolerme, lo sé,
 pues no existes más que aquí dentro,
en el estúpido milagro que elabora esta alegría de estar viva
y estar aquí, y saberte
bajo el manto del recuerdo constante
 y machacón,
como un estribillo que no puedes dejar de cantar,
de decir, de rezar.
Así estás todavía, por aquí,
en la vereda de mis andares,
y yo,  sembrando flores azules
para que no me olvides.

ana