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martes, febrero 03, 2009

DETALLES DE UN DESAMOR

Smoke

Light-winged Smoke, Icarian bird,
Melting thy pinions in thy upward flight,
Lark without song, and messenger of dawn,
Circling above the hamlets as thy nest;
Or else, departing dream, and shadowy form
Of midnight vision, gathering up thy skirts;
By night star-veiling, and by day
Darkening the light and blotting out the sun;
Go thou my incense upward from this hearth,
And ask the gods to pardon this clear flame.
H.D. Thoreau, from "Walden"

Ahora que lo preguntas,
recuerdo una tarde de auspicios,
de negros soles en el horizonte
ascendiendo a lo más alto.
No dormía el sol cotidiano
en aquél último atardecer,
antes de ser yo de nuevo.
No brillaban los faroles encendidos
de la noche que llegaba
ni paseaban bajo los balcones
los amores cantarines.
No sonaban las músicas en los ecos nocturnos
ni se abrían visillos a medianoche.
Ni siquiera llevaba puesto
un camisón blanco de encaje.
Miraba la calle atónita
y el brillo negro de los adoquines,
el opaco y musgoso silencio
que recorría mi calle.
De mis ojos al Ayuntamiento,
el silencio resbalaba, desaguaba,
en el corazón del puerto,
en su negro mar,
mojaba las amarras, las anillas
brillaban como alianzas de boda
preparadas para el festejo
aferrándose a las barcas.
Y no resonaban guitarrones
ni voces de enamorados
cantaban a la luz de la luna.
El pijama nocturno, el dolor de espalda,
el cacao caliente
los calcetines gruesos,
el balcón mojado,
los callejones,
el viento helado,
perros ladrando,
música para el recuerdo,
el tango de los barcos en la bahía
al son de las horas de vigilia.

Eso sentía,
si eso es lo que preguntas.

ana

miércoles, enero 28, 2009

AUREUS RAMUS

Usk
Do not suddenly break the branch, or
Hope to find
The white hart behind the white well.
Glance aside, not for lance, do not spell
Old enchantments. Let then sleep.
"Gently dip, but not too deep,"
Lift your eyes
[...] T.S.Eliot


Las luciérnagas vibran
en un vuelo jadeante, adormeciendo el aire
en las bocanas.
De pronto nos olvidamos del ruido
que cesa, cede, se suspende
y tragamos la saliva
que nos hace recuperar el oído
y algo de una extraña calma.
Presión silente
que adormece
los intermedios,
los ahora,
los incluso,
los venerables arrebatos
y los vuelos sin regreso.
Se van apagando, ya,
como el humo en el abismo
y acaban su canción del seseo,
su concierto de quehaceres
de la mente rozando las escarchas,
hocicando el barro y la hojarasca
en los bosques.
Y se hunden en mi cuerpo como ramas
los deseos, me hieren, me quitan las escamas
como pez alado y desnudo quedo,
a la intemperie de tu olvido,
como sesgo de tu muda melodía
siempre.
No sé decir tu nombre
no reconozco tus ojos,
ni los míos.
Por eso el espanto, el dolor
de ser, el dolor de mi cuerpo.
Por eso los humosos vuelos
a la luz de las candelas extinguidas
de tus dedos.
Me hundo pues el el pasadizo
oscuro del letargo.
Antes...de apagar,
en el peaje del dolor
me detengo un rato
y acepto mi tributo acompasando
letanías atrasadas
con mis ceros incontables
y bebo del agua calmante
del generoso Lete.

ana

domingo, enero 25, 2009

FALL



Hoy
la sensación de estar al final
o al comienzo,
justo a un salto,
apenas a un pequeño paso
y ya está.
He llegado, se termina el periplo
la circunstancia roja
que pintó el cristal.
El bosquejo de un vuelo
el declamar de las aves
el susurro de un ángel
a mi espalda.
Cierro los ojos,
no cuesta -me digo-
no duele,
no se cierne al cuello y ahoga
como la soga.
Se respira en la caída
en el libre disiparse
y deshacerse,
desintegrándome.
Y llegar por fin
al centro de la Tierra
allí,
donde su calor te acoge
como un útero materno.

ana
Ponte las alas... y vuela un rato...disfruta hasta el final del vértigo.

sábado, enero 17, 2009

A NYX


Ven,
apaciguaré tu ira ante el mundo oscuro,
ante el caos y el odio que circunda
nuestro corazón esta noche,
Apaciguaré, la tormenta injusta, nocturna,
calmaré el frío infinito de tus musas
te leeré hasta dormir.
Te ayudaré a recoger el ganado disperso,
agruparemos el polvo cósmico en las manos
y beberemos el elixir amable de la paz.
Apaciguaremos las ventiscas con el aliento
templado de nuestras bocas dispuestas,
ungiremos la Tierra con la humedad del sudor
que desprende nuestra piel.
Pausaremos los remolinos
de las galaxias.
Robaremos como indigentes
las mesas de los ricos
y comeremos
para vomitar sus excesos
en los terruños de cultivo, extintos
y muertos,
de los pobres.
Regaremos
lágrimas y verteremos el estiércol
de las palabras gastadas por las bocas
de la diplomacia,
en sus huertas,
abonaremos con sangre las cosechas del odio
donde nunca crece nada:
Tierra baldía la de la cobardía
y la necedad.

Apaciguame, Éter
tú que sabes calmar los vientos
apagar los cielos, fundirte en el sol
para volverlo a encender.
No dejes que mi retina enferme
por la luz podrida del odio
y que la noche de hielo se cierna
para siempre sobre nuestros hijos.
ana