El poema es mayor que todos sus significados posibles. José Ángel Valente
¿Hacia dónde camina lento el aire que produce tu cuerpo,
el silencioso murmullo de la luz cuando enciendes tu gesto,
hacia dónde huye vaporoso el discurso de tus dedos
y se difumina el relieve de tu boca en el beso?
Dónde coloco el filón de tus versos que vuelven insistentes
a revolcarse en el lodo de mi memoria primigenia,
dónde asoma el tacto para sentir palpitar el corazón
del poema enterrado,
dónde siento tanto que duele,
dónde desapareces?
No eres tú vestido de tiempo
no es tu cuerpo inexistente,
ni tu gesto, ni son tus dedos
no es siquiera tu boca la que busco en mis labios, ni tu beso
no son ellos, tus versos, el poema enterrado,
no es el dolor... ni siquiera el consuelo,
nada es lo que es, ni lo que no es,
nada excepto esto.
ana
lunes, septiembre 10, 2012
viernes, agosto 03, 2012
TERRIBLE, SUBLIME
En el castillo italiano de Duino, situado en el extremo más septentrional del mar Adriático, propiedad de la princesa María von Thurn, el 21 de enero del ya lejano año de 1912, el poeta Rainer Maria Rilke, mientras paseaba por el cercano acantilado camino de la orilla del mar, oyó y escribió la primera de las de Elegías que han pasado a la historia de la literatura universal con el nombre de Elegías Duino.
... Nos queda quizás algún árbol en la loma,
al cual mirar todos los días;
nos queda la calle de ayer y la demorada lealtad de una costumbre,
a la que le gustamos, y permaneció, y no se fue.
Oh, y la noche, y la noche,
cuando el viento lleno de espacio cósmico nos roe la cara:
¿Para quién no permanecería aquélla, la anhelada,
la tierna desengañadora, ahí, dolorosamente próxima al corazón solitario?
¿Es más suave con los amantes? Ay, ellos sólo se ocultan uno a otro su suerte.
¿Todavía no lo sabes? Arroja el espacio que abarquen tus brazos hacia los espacios que respiramos;
quizá los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo más íntimo. ...
R.M.Rilke (1ª Elegía, Elegías de Duino, 1922)
. . . . . . . . . . . .
Lejos,
aún escucho la voz guirnalda
que todo lo cubre
y me ahoga
entre sus flores malva.
Aún así,
este desierto no da para más
y escapo hacia el mar con la avidez de un cetáceo
ungiendo de claroscuros el borde de mis labios secos
y con la sed de quien todavía no te ha besado.
Se pliega el dilema, doblado sobre mi mejilla
refrescando el silencio de la tarde de Agosto,
no desisto de tu piel desdoblando el poema que acumulo
tan dentro,
me hieren tanto los dedos que me impones.
ana
Un recuerdo: Kiss me! — ¿Quieres casarte conmigo? — ... estás loco, nos acabamos de conocer. No puedes ir pidiendo a todas las mujeres que besas que se casen contigo. — ¿Por qué no? Yo sólo beso a las mujeres con las que me casaría. Choose me (Alan Rudolph, 1984)
... Nos queda quizás algún árbol en la loma,
al cual mirar todos los días;
nos queda la calle de ayer y la demorada lealtad de una costumbre,
a la que le gustamos, y permaneció, y no se fue.
Oh, y la noche, y la noche,
cuando el viento lleno de espacio cósmico nos roe la cara:
¿Para quién no permanecería aquélla, la anhelada,
la tierna desengañadora, ahí, dolorosamente próxima al corazón solitario?
¿Es más suave con los amantes? Ay, ellos sólo se ocultan uno a otro su suerte.
¿Todavía no lo sabes? Arroja el espacio que abarquen tus brazos hacia los espacios que respiramos;
quizá los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo más íntimo. ...
R.M.Rilke (1ª Elegía, Elegías de Duino, 1922)
. . . . . . . . . . . .
Lejos,
aún escucho la voz guirnalda
que todo lo cubre
y me ahoga
entre sus flores malva.
Aún así,
este desierto no da para más
y escapo hacia el mar con la avidez de un cetáceo
ungiendo de claroscuros el borde de mis labios secos
y con la sed de quien todavía no te ha besado.
Se pliega el dilema, doblado sobre mi mejilla
refrescando el silencio de la tarde de Agosto,
no desisto de tu piel desdoblando el poema que acumulo
tan dentro,
me hieren tanto los dedos que me impones.
ana
Un recuerdo: Kiss me! — ¿Quieres casarte conmigo? — ... estás loco, nos acabamos de conocer. No puedes ir pidiendo a todas las mujeres que besas que se casen contigo. — ¿Por qué no? Yo sólo beso a las mujeres con las que me casaría. Choose me (Alan Rudolph, 1984)
domingo, mayo 06, 2012
INMORTAL
Canto del destino de Hiperión
Vagáis arriba en la luz,
en blando suelo, ¡genios felices!
brisas de Dios, radiantes,
suaves os rozan
como los dedos de la artista
las cuerdas santas.
Sin sino, como infantes
que duermen, respiran los dioses;
resplandecen
en casto capullo guardados
sus espíritus
eternamente.
Y en sus ojos beatos
brilla tranquilo
fulgor perpetuo.
Mas no nos es dado
en sitio alguno posar.
Vacilan y caen
los hombres sufrientes,
ciegos, de una
hora en la otra,
como aguas de roca
en roca lanzados,
eternamente, hacia lo incierto.
Friedrich Hölderlin
B.S.O. Película "L'immortel" ("22 Bullets"), Richard Berry.
Hay una voz que me empuja también,
salvajemente,
que de mi tortura hace un milagro
hay, si quieres, un brutal latido que me mueve
internamente,
que de tus poemas construye un universo vivo
donde tus astros y los míos se revuelven
continuamente,
que me empuja, sí, y hasta me atrae con su fuerza
magnéticamente,
y hay noches...
que me vuelvo una estrella desprendida
de tu bóveda celeste;
lo quieras o no.
ana
Hasta la próxima.
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