Cada vez que me acerco al papel en blanco para escribir un poema, los primeros versos nacen de un silencio atronador, de un susurro, de una voz interna que masculla los dolores y los devuelve a la boca y casi sin darme cuenta vas amaneciendo en la noche del poema.
ana
jueves, marzo 10, 2011
domingo, marzo 06, 2011
TRANSPARENCIA DE OTROS
En la humedad del silencio de invierno
blanco extremo y sosegada escritura
un frío crepuscular entumece mis dedos
abandonados a la blancura.
En la recién llegada mañana
de una sospechada calma
emerge el poema, hundido
como un ahogado, desde el fondo
del alma.
No conozco la calle donde me abandono
ni el banco, ni la plaza, ni el tejado
en que quedaron sostenidos otros poemas
por otros fríos, por otras manos,
pero hay algo que los une, bajo un mismo
tempo,
un silencio de blancura y un rocío,
ese sosegado e íntimo abandono.
Es de Roma o de Lisboa el sentimiento,
o de un rastro esparcido por el suelo
de cualquier plaza de pueblo,
donde uno se reencuentra de pronto
con el rostro entumecido y escarbado.
Y es entre las calles de uno mismo
donde de pronto asoma cambiante
y renovado, trasmutado,
el elegido, el nuestro.
Y pasarán delante de nuestros ojos
palomas y susurros extraños
desdeñables hoy, por ajenos,
que nunca surcarán nuestro cuaderno.
Pero es en el retorno de un poema
recordado de pronto, en ese silencio,
cuando reclino mi rostro y padezco
la transparencia de Otros.
ana
"We get to think of life as an inexhaustible well…How many more times will you watch the full moon rise? Perhaps twenty. And yet it all seems limitless." — Paul Bowles, The Sheltering Sky.
blanco extremo y sosegada escritura
un frío crepuscular entumece mis dedos
abandonados a la blancura.
En la recién llegada mañana
de una sospechada calma
emerge el poema, hundido
como un ahogado, desde el fondo
del alma.
No conozco la calle donde me abandono
ni el banco, ni la plaza, ni el tejado
en que quedaron sostenidos otros poemas
por otros fríos, por otras manos,
pero hay algo que los une, bajo un mismo
tempo,
un silencio de blancura y un rocío,
ese sosegado e íntimo abandono.
Es de Roma o de Lisboa el sentimiento,
o de un rastro esparcido por el suelo
de cualquier plaza de pueblo,
donde uno se reencuentra de pronto
con el rostro entumecido y escarbado.
Y es entre las calles de uno mismo
donde de pronto asoma cambiante
y renovado, trasmutado,
el elegido, el nuestro.
Y pasarán delante de nuestros ojos
palomas y susurros extraños
desdeñables hoy, por ajenos,
que nunca surcarán nuestro cuaderno.
Pero es en el retorno de un poema
recordado de pronto, en ese silencio,
cuando reclino mi rostro y padezco
la transparencia de Otros.
ana
"We get to think of life as an inexhaustible well…How many more times will you watch the full moon rise? Perhaps twenty. And yet it all seems limitless." — Paul Bowles, The Sheltering Sky.
jueves, marzo 03, 2011
EL ESCLAVO
¿Y si la muerte no tiene el silencio
que le asignamos desde el no saber?
¿Y si es precisamente tal su fragor unánime
que nos impide oir a quienes quedan?
V Vértices, de "Hilo de nadie" Lorenzo Oliván.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Un color invariable rige al melancólico: su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre por esa inercia. Este quisiera liberar al prisionero, pero cualquier tentativa fracasa como hubiera fracasado Teseo, si además de ser él mismo, hubiese sido, también, el Minotauro; matarlo, entonces, habría exigido matarse, pero hay medios fugitivos: los placeres sexuales por ejemplo, por un breve tiempo pueden borrar la silenciosa galería de ecos y de espejos que es el alma melancólica. Y más aún: hasta pueden iluminar ese recinto enlutado y transformarlo en una suerte de cajita de música con figuras de vivos y alegres colores que danzan y cantan deliciosamente. Luego, cuando se acabe la cuerda, habrá que retornar a la inmovilidad y al silencio. La cajita de música no es un medio de comparación gratuito. Creo que la melancolía es en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota cayendo de tanto en tanto. De allí que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya "la farsa que todos tenemos que representar". Pero por un instante -sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia-, el ritmo lentísimo del melancólico no solo llega a acordarse con el del mundo externo que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa; y el yo vibra animado por energías delirantes...
De "El espejo de la melancolía" (de La extracción de la piedra de locura. Otros poemas) Alejandra Pizarnik
Que en tu camino de vuelta siempre tengas una luz.
que le asignamos desde el no saber?
¿Y si es precisamente tal su fragor unánime
que nos impide oir a quienes quedan?
V Vértices, de "Hilo de nadie" Lorenzo Oliván.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Un color invariable rige al melancólico: su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre por esa inercia. Este quisiera liberar al prisionero, pero cualquier tentativa fracasa como hubiera fracasado Teseo, si además de ser él mismo, hubiese sido, también, el Minotauro; matarlo, entonces, habría exigido matarse, pero hay medios fugitivos: los placeres sexuales por ejemplo, por un breve tiempo pueden borrar la silenciosa galería de ecos y de espejos que es el alma melancólica. Y más aún: hasta pueden iluminar ese recinto enlutado y transformarlo en una suerte de cajita de música con figuras de vivos y alegres colores que danzan y cantan deliciosamente. Luego, cuando se acabe la cuerda, habrá que retornar a la inmovilidad y al silencio. La cajita de música no es un medio de comparación gratuito. Creo que la melancolía es en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota cayendo de tanto en tanto. De allí que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya "la farsa que todos tenemos que representar". Pero por un instante -sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia-, el ritmo lentísimo del melancólico no solo llega a acordarse con el del mundo externo que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa; y el yo vibra animado por energías delirantes...
De "El espejo de la melancolía" (de La extracción de la piedra de locura. Otros poemas) Alejandra Pizarnik
Que en tu camino de vuelta siempre tengas una luz.
domingo, febrero 20, 2011
SIN CURA
Llego hasta tu gesto
con los dedos cansados
de otros gestos,
con el cansancio de otras palabras
con los labios que no supieron
llegar hasta tu blancura.
Pero yo espero, mi boca también te espera
espero tu luz apagando mi sed nocturna
mi paciente y desesperada nostalgia
donde tú solo habitas,
agazapado siempre.
Y el deseo revienta en las ganas
y no llegas a la acequia de mi cuerpo
que espera tus manos como agua
para lavar sus heridas.
Con noches de sustento y arrepentimiento
bajo las aguas de un mar tranquilo
llega siempre la oscuridad de un abismo
que se viste de corales y recuerdos.
Son la ternura de los besos por escrito,
los abrazos dibujados en palabras
y los mimos de unas alas prematuras o fingidas
los que abundan y no llenan este silencio.
Son los metales y los ritmos contenidos
de un poema,
una voz sin vida, brisa marina
que trae entonces una breve estrella
hasta este apagado universo de rimas.
ana
...Più veloci di aquile i miei sogni
attraversano il mare...
Te salverò da ogni malinconia...
LA CURA-FRANCO BATTIATO
con los dedos cansados
de otros gestos,
con el cansancio de otras palabras
con los labios que no supieron
llegar hasta tu blancura.
Pero yo espero, mi boca también te espera
espero tu luz apagando mi sed nocturna
mi paciente y desesperada nostalgia
donde tú solo habitas,
agazapado siempre.
Y el deseo revienta en las ganas
y no llegas a la acequia de mi cuerpo
que espera tus manos como agua
para lavar sus heridas.
Con noches de sustento y arrepentimiento
bajo las aguas de un mar tranquilo
llega siempre la oscuridad de un abismo
que se viste de corales y recuerdos.
Son la ternura de los besos por escrito,
los abrazos dibujados en palabras
y los mimos de unas alas prematuras o fingidas
los que abundan y no llenan este silencio.
Son los metales y los ritmos contenidos
de un poema,
una voz sin vida, brisa marina
que trae entonces una breve estrella
hasta este apagado universo de rimas.
ana
...Più veloci di aquile i miei sogni
attraversano il mare...
Te salverò da ogni malinconia...
LA CURA-FRANCO BATTIATO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)