Imagen de la cabecera del blog: cuadro de la autora

miércoles, septiembre 04, 2013

DE NUEVO,

Salgo del instante que en punzada temerosa
intentó atravesarme.
El ritual contenía toda una vida de reproches.
 Salgo, digo salgo, pero acaso no es la entrada al humo de los días venideros
 sobrados de especias, irrompibles, volátiles o sonajeros
 lo que, cada vez, da más miedo?
El mar, las avenidas del alma cobrando fuerza en sus mareas
 iluminando un fondo claro
o un horizonte quebrado por la incertidumbre.

El agua de la vida tan minúscula y excelsa
tan estrecha...
tus manos aun suaves,
 como de melodía eterna
escriben cada vez menos silencios.

ana

 


Only the rhythm of love escapes the harmonies Leaving us a beat.

domingo, junio 09, 2013

HASTA PRONTO

...a pesar de los poemas que no terminan en nada, siempre existe un aprendizaje silencioso y personal cuando se emprende la tarea de la creación o, al menos, de la intención de crear. Aún cuando no se consigue, aún cuando el demiurgo se siente ágrafo y estéril, hay en la consciencia una razón que contempla: los ecos y los destellos de esa razón son suficientes.
[...] La apariencia natural de las cosas es el principio de la poética, ¿cómo conseguirlo con la palabra?
 Tomás Rodríguez Reyes

 Así pues, aquí seguiremos mientras el pulso marque su ritmo y estos diablillos respiren conmigo; mientras escuche el eco de la razón (o su aparente locura) y se produzcan los destellos necesarios para convertir en palabras todo este ir y venir de emociones.
Gracias a los que venís por aquí, a los que todavía seguís viniendo.
Un saludo, suerte y hasta pronto.



JUNIO

El repiqueteo de la primavera que no llega
el frío imprevisto, la lluvia desmedida,
con su melena suelta, el viento,
fecundan la húmeda  pobreza que no encuentra
el calor necesario en la conciencia de los hombres.
La luz de Junio va llenándose de nubarrones
avecina el silencio, la tristeza
y la soledad de las almas hambrientas.

ana

jueves, mayo 23, 2013

DEL RECUERDO Y OTRAS COSAS

...On this broken merry go 'round and 'round and 'round we go,
Where it stops nobody knows...
And it ain't slowin' down, this merry go 'round...

   

Pienso en la felicidad. Casi sin haber terminado de visualizar la propia palabra, de pensarla, ya se ha desvanecido. Es esquiva. Entonces recurro al truco de procurar ser "positiva",  pensar en los momentos agradables, en las pequeñas alegrías, en los pequeños momentos de placer: mis hijos, la música, el cine, la Poesía, algunas puertas que se abrían por primera vez, la emoción del verano, los amigos y sus noches, los paseos junto al mar, los baños, los besos, ay los besos!
 Pero quedo dolorida y cansada, se agotan los motivos o se hacen infinitos en su disiparse, me canso... me canso mucho. Quiero retener todo aquéllo para sentir y saborear aquella sensación de felicidad de nuevo, antes de que acabe de irse del todo su color. Me quedo entonces, con los momentos guardados de nuevo, y sin fuerzas.
 Soportar la certeza de que nada se podrá repetir por más que piense en ellos, me duele de algún modo extraño. Pienso: hay algo que me hace inapropiada para sentirme feliz en el momento presente, (¿quizá por alguna razón solo puedo sentir la felicidad cuando recuerdo?)
 Corren los días del pasado, pasados, de un lugar a otro, mezclándose y formando un todo amalgamado, como aquellas grandes bolas hechas de restos de plastilina,  con las que ya no jugábamos porque  no tenían ya color propio y eran una mala mezcla enorme e inservible.
 Pienso en el futuro, plomizo y pesado, sostenido en alto, esperando su turno. Entonces llega su momento estelar y resbalo hacia un abismo vertiginoso y oscuro.
 Luego llega la conciencia, recién peinada y lista para su jornada. Me mira, se ríe, se marcha sin decir nada.
 Quedo en la noche, sumida en su trampa. A veces escribo, de algún modo esto me libera durante un tiempo de sus dientes blancos.
 Al final, creo que me duermo.
 ana

viernes, mayo 17, 2013

MI ROCA, ES MI COSA.

Genial!!

Qué tipo de fuerza de atracción
 hace que, eternamente, ocurra
y ocurra?,
¿por qué clase de montaña
 me empeño una y otra vez
 en empujar como Sisifo,
 obstinada
 mi particular piedra,
 arriba...arriba,
bien arriba, bien fuerte,
aun cuando sé que caerá
estrellándose en mi cara?

¿Quién forjó esta destreza en mí,
quién me asignó tal fuerza,
tan insistente costumbre
tanta y tanta
falta de memoria?

La enfermedad emocional
que me empuja una vez más
en este circular viaje,
-del cual nunca salgo
ilesa-
me perturba.
Me pregunto sin respuesta:
¿Hacia dónde me lleva
esta inercia perversa?
¿Podré curarme de esta
fatigosa ceguera?
ana