Imagen de la cabecera del blog: cuadro de la autora

domingo, marzo 22, 2009

INSPIRANDO

Aquel ángel
de cuerpo alado,
espíritu inmortal
cisne respirando,
aéreo.
Mano consagrada
al versátil brazo
mente callada,
quieta.

Las fibras del ser
en armónica espera
recorren abismos
costales.
Tranquila búsqueda,
sublime equilibrio
vacío,
silencio
al ritmo del vuelo.

ana
"Sarabande" (Händel)

jueves, marzo 19, 2009

QUÉDATE AQUÍ, EN UN POEMA.

El instante previo a la palabra precisa,
el silencio azul, la pausa del alma
el poema, el sentido de la poética,
el misterio de la existencia,
reflexión, sentimiento,
revelación,
soledad fértil
resolviéndose en palabra.
ana

Poema inspirado en el libro de Antonio Colinas "El sentido primero de la palabra poética" Edit. Siruela
Aquí va una estrofa de un poema de Antonio:

QUÉDATE AQUÍ, NO PARTAS EN LA NOCHE

[...]Quédate aquí, no partas en la noche,
pues hay en la ciudad sagrada una morada
en la que, siendo noche, luce el día
a la hora en que tiemblan en círculo sereno
las llamas de las lámparas,
los ángeles de fuego.
Habrá llegado al fin ese momento
de que sea el silencio y no la sangre
lo que discurra por las venas ciegas,
lo que aún hará más dulce
el canto o el concierto de los cuerpos. [...]
Quédate aquí, no partas en la noche: oirás
cómo dentro de ti y de la piedra
brama la luz.

viernes, marzo 13, 2009

El difunto amor se nos lleva
calle abajo...



Las palabras mi centro,
el egoico placer,
el más mío
vestido pájaro aniquilado.
Disfrazado
pajarillo mudo
que reza al mundo
su soledad abierta.

Hay mañanas cubiertas
murmullos,
sospechas de silencio
murallas,
pero una lluvia fina de palabras
moja la esfera de mis ojos.

ana

jueves, marzo 05, 2009

PIEL

















Sutil, vaporoso como la humedad bajo tus pestañas,
sutil humedad que se inicia entre tus brazos,
como halo de vida comprendida, arropada
en el silencio y la quietud del sueño;
y todo se vuelve vago,
en el horizonte de la noche
estrellada de sudor.

Cualquier otro detalle
en la piel de tus palabras,
un poema resuelto en el pasado
deja de tener su importancia.

Las pieles de antiguo que te visten
y acortan tus pasos al andar,
las costras endurecidas y salobres
que cincelan tus pasos
y aún bordean la cima de tus ojos,
ésas cuentan.

Por eso la voz que suena nocturna
parece seguir incitando a los ecos
que se apresuran y estallan de júbilo.
Luego el silencio envuelve el discurso
casi indolente y secreto
y escapas entre las rendijas
de mis dedos.

ana