Imagen de la cabecera del blog: cuadro de la autora

domingo, marzo 16, 2008

QUÉ PASEO DE NOCHE

¡Qué paseo de noche
con tu ausencia a mi lado!
Me acompaña el sentir
que no vienes conmigo.
Los espejos, el agua
se creen que voy solo;
se lo creen los ojos.
Sirenas de los cielos
aún chorreando estrellas,
tiernas muchachas lánguidas,
que salen de automóviles,
me llaman. No las oigo.
Aún tengo en el oído tu voz,
cuando me dijo: "No te vayas."
Y ellas, tus tres palabras últimas,
van hablando conmigo sin cesar,
me contestan a lo que preguntó
mi vida el primer día.
Espectros, sombras, sueños,
amores de otra vez,
de mi compadecidos,
quieren venir conmigo,
van a darme la mano. Pero notan de pronto
que yo llevo estrechada,
cálida, viva, tierna, la forma de una mano
palpitando en la mía.
La que tú me tendiste al decir: "No te vayas.
" Se van, se marchan ellos, los espectros,
las sombras,
atónitos de ver que no me dejan solo.
Y entonces la alta noche, la oscuridad, el frío,
engañados también, me vienen a besar.
No pueden; otro beso se interpone en mis labios.
No se marcha de allí, no se irá.
El que me diste, mirándome a los ojos
cuando yo me marché diciendo: "No te vayas."
Pedro Salinas, "La voz a ti debida"
La música de Haendel, , Suite en Re Menor, Zarabanda.



sábado, marzo 15, 2008

LA SOLEDAD

[...]"Hay en nuestras razas parlanchinas individuos que aceptarían con menor repugnancia el suplicio supremo si se les permitiera lanzar desde lo alto del patíbulo una copiosa arenga, sin miedo de que los tambores de Santerre les cortasen intempestivamente la palabra.
No los compadezco, porque adivino que sus efusiones oratorias les procuran placeres iguales a los que otros sacan del silencio y del recogimiento; pero los desprecio.
Deseo, ante todo, que mi gacetillero maldito me deje divertirme a mi gusto. «Pero ¿no siente usted nunca -me dice, en tono nasal archiapostólico- necesidad de compartir sus goces?» ¡Miren el sutil envidioso! ¡Sabe que desdeño los suyos y viene a insinuarse en los míos, el horrible aguafiestas!
«¡La desgracia grande de no poder estar solo!...» -dice en algún lado La Bruyère, como para avergonzar a todos los que corren a olvidarse entre la muchedumbre, temerosos, sin duda, de no poder soportarse a sí mismos.

«Casi todas nuestras desgracias provienen de no haber sabido quedarnos en nuestra habitación» -dice otro sabio, creo que Pascal, llamando así a la celda del recogimiento a todos los alocados que buscan la dicha en el movimiento y en una prostitución que llamaría yo fraternitaria, si quisiera hablar la hermosa lengua de mi siglo."


Charles Baudelaire.
"La soledad" XXIII,de
"El spleen de París"





Cuadro "Viajero frente al mar de niebla " de Caspar David Friedrich (Kunsthalle, Hamburgo).

jueves, marzo 13, 2008

CINE Y CENA




Es tan fácil olvidarse,

y empezar por la última página nuestro libro.

Prepara la casa, que el calor retenga los buenos momentos del pasado,

que no se termine el vino y que podamos hablar en la madrugada,

mientras los faroles en la calle velen nuestras horas, encendidos,

y a los pies de nuestra cama ... algún momento de olvido.

Los viernes de tantos años, nocheando, trasnochando,

disculpa tanto recuerdo...no puedo evitarlo.

cine, cena, cimientos de una condena,

a vivir en las aceras, a dormir en los andenes,

a no tenerte siquiera...a quererte tanto y cerca, a quererte más cerca.

De viernes a domingo, capturando instantáneas

para los ratos de olvido... es tan fácil olvidarse,

y de pronto ya pasaron muchos años,

a estas horas ya no quedan ni silencios,

ni valores protegidos, tu te empeñas

y mi rastro te persigue ...yo no olvido.


ana.





La imagén: Cortona, La Toscana, no muy lejos de Florencia.

miércoles, marzo 12, 2008

YO Y MI OTRO YO, el aire de la niñez

[...] "Hoy, sin embargo, pocos se consideran satisfechos llegando a ser el que supuestamente se es. La metafísica prometía importantes recompensas de cumplir con la misión de forjarse según la inscripción del Creador, pero hoy casi todo el mundo desea cambiar, cambiarse, viajar y experimentarse en alguien diferente al que conoció en sus comienzos. Ideológicamente, la vida ha ido dejando de ser como un camino de perfección para imaginarse como un parque o un laberinto. Lo propio, en fin, de la cultura de consumo no consiste en un solo modelo de vida, sino en varios cambiantes, flexibles y susceptibles de redecoración. De este modo, ser individuo en el sentido indivisible ha caducado. Nadie quiere convertirse en algo compacto y final, sino en el explosivo capaz de producir impactos en muchas e imprevistas direcciones. Para estos deseos dinámicos nace el avatar.Por el avatar se accede a la peripecia de una personalidad que por su misma ajenidad e intrascendencia convierte el pasaje en la fuga perfecta. El avatar nos esfuma y nos reemplaza. No hace de nosotros un yo de mentirijillas, sino que nos desmiente. El gran poder de Dios coincide con su surtida omnipresencia, bajo la forma de un animal, de un alimento, una piedra o un arbusto. Dios se disfraza para ser grande. Los niños fundan también su desafío reproduciendo el poder omnímodo del ser y no ser a un tiempo, parecer una cosa siendo otra, rellenar la apariencia de un bulto cambiante. El equívoco es el pilar del póquer, del cortejo, del precio, del baile, del disfraz, del milagro, y la máxima novedad del avatar radica en su alto grado de verosimilitud con su efecto real en la ilusión de la vida. En general no somos ya sólo lo que elaboramos o producimos, sino lo que consumimos y jugamos. El mundo de la identidad no se decide principalmente en el quehacer, sino acaso en ese plazo donde llamábamos ?de no hacer nada?. En ese ocio ahora nos chalamos, nos pensamos, nos recreamos y quién sabe si, al cabo, con los niños del limbo, felizmente nos desvanecemos. "
Vicente Verdú.
(Extraído de su artículo en "El Pais")

Imágen de Michael Bach, tomada de "FIsimuuuuu acercando la física hasta a las vacas"