Cuando el perfil se dobla en el tiempo y las lineas nebulosas de tu rostro se obcecan en los bordes sonoros, cuando el aroma de la noche no hace sino traerme tu aroma perdido, son mis pensamientos y sus hierros los que a duras penas avanzan hacia el sótano de tu ausencia, que aún encuentra rincones donde envolver su tristeza con la mía noche tras noche. ana
Dame tus manos, deja que te ate, que bese tus labios, que muerda el olvido cuerpo a cuerpo, boca a ciegas, que tus pies resuelvan mi frío.
Deja que arañe tu aburrimiento y la soledad crispada de cualquier tarde, la siesta de persianas entornadas, que resume tu vacío y el tedio.
Dame tus brazos, enormes alas, que con cordel trenzado aten mi calma, gira, mira, dame tu espalda, columna de templo, mediatriz de tus flancos de simetría exacta. ana
Ser,
ser uno en todo,
en esas cosas que la vida
nos pone al paso
en lo cierto y en los sueños.
Serena y segura
inquieta y frágil.
Ser todas esas palabras
que una busca y no encuentra
tocarlas, sentirlas mías
como el zahorí siente su agua
sacarlas de su escondite
brotarlas, dejar que sangren
por sus bordes el veneno
y toda su inocencia,
su aspereza, la delicadeza
de sus silencios adecuados,
su bravura, su cadencia,
su gama interminable y paulatina
que asciende desde lo profundo
del alma, deteniéndose,
sosteniéndose, apresurándose
rebosando sobre la tierra
y mojando las avenidas de mis ojos
en el ascenso imparable
hacia su gloria.
ana
[...] Porque este amor de llaves prestadas nos envuelveen una intimidad provisional paredes que no hacen compañía y objetos como buhos en la sombra.[...] XXVI Libro segundo, Poesía Urbana Luis García Montero, edit. Renacimiento Vamos,
vayamos de la mano mientras dure la noche
digámonos las cosas que nunca decimos
y sepámonos al menos hasta la aurora.
No sabes nada, lo sabes todo,
y todo nos reclama.
Hay un rumor de coches y de silencios,
de silencios y voces extranjeras,
tus manos me llevan sobre las copas colmadas
de unos árboles que no conozco.
El frío nos aferra más y el abrazo es intenso
nos sella, nuestra noche es un eco
de sueños y alas rotas por el miedo.
Nuestro sabor el de la culpa
nuestro lecho el de la sentencia
a vivir con la luz siempre encendida,
a robarle a la noche sus pisadas
y a la vida, su benevolencia.
ana
Ample make this Bed
Make this Bed with Awe
In it wait till Judgment break
Excellent an Fair.
Be its Mattress straight
Be its Pillow round
Let no Sunrise' yellow noise
Interrupt this Ground
***
Que la Cama sea amplia
Que esté hecha con cuidado
Esperar en ella que la Sentencia Final
Sea Serena y Perfecta.
Que el Colchón sea plano
Que la Almohada sea redonda
Que ningún ruidoso Amanecer
Perturbe esta Tierra
Emily Dickinson
"La decisión de Sophie", (Sophie's choice 1982) para mí, es una
reseña exacta de un antes del dolor... y un después, de la tristeza, y también de esa especie
de burbuja protectora, que el ser humano se crea en torno a si mismo, para poder confundirse
entre quimeras posibles y mentiras piadosas, para de ese modo poder sobrevivir.
Pequeñas muertes:
Me fuí hacia el sitio donde no crecen las rosas...Donde la simple idea de una rosa parecería absurda".
para que la tristeza no nos haga morir del todo.
Mantenernos vivos por si acaso,
quizá se conmemore tu existencia en algún sitio
y haya vítores y aplausos a cada respiración que tú decidas.
Son las pequeñas muertes que nos preparan para la definitiva;
muertes tibias y discretas, nadie las percibe pero tú sabes que se puede morir mil veces,
que hay tiempos detenidos y toda esa soledad que se te viene encima.
Deseo de esquinarse y atrapar los confines.
Notas:
En un poema de Emily Dickinson,recitado en "Sophie´s Choice".
En un tema de "Hot Chip" con Robert Wyatt.
En "Bosque frío" de Patrick McCabe.
Hay días que por desatendidos reclaman la delicada rosa.