Imagen de la cabecera del blog: cuadro de la autora

viernes, abril 18, 2008

"TRES GYMNOPEDIAS" de FERNANDO GARCIA PAÑEDA


"Emma escribe un cuaderno de sensaciones para describir su pasado reciente y el presente más inmediato en el que espera encontrar una pista sobre el sentido de su vida.Celina padece de una inactividad nefasta, no tiene voz propia, está atrapada, enmudecida por sus circunstancias, por una existencia en la que los demás han procurado siempre esconder cualquier atisbo de aspereza y de la que necesita escapar.La gran carencia afectiva de Julia, resultado de sus hirientes circunstancias familiares, sólo puede apreciarse desde fuera de ella y, más concretamente, sólo la podría expresar alguien que la amase de verdad y que la pudiera reconciliar consigo misma.Esas tres mujeres, esas tres hermanas, son mis Tres Gymnopedias."
Todo cuanto queráis saber de este libro lo encontraréis en su blog "TERRITORIO ENEMIGO"
Con mis mejores deseos.
ana

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LA MÚSICA: Erik Satie, Trois Gymnopédies, Gymnopédie nº 3


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jueves, abril 17, 2008

TRES POEMAS

Llego rendida, me tumbo, es un suave suelo para mis manos
que como autómatas escriben trazos ya previstos,
dedos ingrávidos pulsando las palabras del silencio
que no se atreven a nombrarse en alto,
tantas veces escritas, en borradores de la voz y el tedio.

Dan pasos acompasados la soledad y la noche...

Se detienen y piensan en el paradójico lecho
mirándose de soslayo, palabras sin necesarios verbos
que en ese mirar de reojo se tientan, atrevidas.
No se acomodan, se pierden en el espacio concreto,
se retuercen como rebeldes amantes buscando sexo
y dicen lo que quiero y lo que esconden proclaman,
desvelan anacrónicos deseos,
en su esperma de desconfianza.
...
Detrás de cada mensaje de este tablón de anuncios,
se citan la soledad y el tiempo,
y a su paso van arrancando de mi panel las notas
(como recados del día), de mi peculiar agenda,
como ladrón de adjetivos, que entra sin estar yo dentro
y se lleva mis cajas, con sus soles y sus sombras,
con todas sus "mariposas clavaditas" bajo el techo.. . .
...

Presbicia en imparable aumento,
¿qué fue lo que no viste en el borroso espacio?
siegas a veces las ganas, se encallan desilusión, desánimo,
y hasta el sabor del miedo.

Sabías de la fecha, de la hora, de este hoy,
de este ahora.
No hiciste previsiones para esta hambre, y para este sueño,
ni acopio de analgésico para este dolor de silencios,
sabiendo que dolería.
ana

miércoles, abril 16, 2008

SALINAS REVISITADO

Una vez más, estos versos de P.Salinas me recuerdan que en la vida todo es una búsqueda, un aprendizaje, un curarse de heridas que cuando cicatrizan nos devuelven un "yo" un poco más completo y mejor. A veces hay letras ajenas que expresan mejor que las propias lo que queremos decir.



LA VOZ A TI DEBIDA

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en lo alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eres.
Pedro Salinas

martes, abril 15, 2008

CUARENTA Y TANTOS

Bien podría decirse que Izaskun tuviera treinta y tantos pero lo cierto es que había cumplido ya los 42. Se cuidaba físicamente, haciendo de cada gesto un acto de liturgia. Caminaba media hora cada día tras el desayuno y antes de entrar a trabajar. Cuando el tiempo se lo permitía acudía al trabajo en su bicicleta negra, la cual tenía también una buena cantidad de años. Izaskun cuidaba su dieta y sus hábitos personales, no fumaba ni bebía, pero le encantaba tomarse una cerveza acompañada de nueces cada tarde mientras repasaba sus e-mails. Los sábados por la mañana acudía a la piscina de un polideportivo cercano a nadar durante una hora. Luego tomaba su sauna, de la que salía liviana como una pluma, roja y empapada en sudor. La ducha entonces era el mayor placer imaginable, largo y generoso, con el impagable bálsamo del tiempo, de una mañana sin prisa y del recién llegado fin de semana.
Llegaba la primavera. Su reducido vestuario, a causa de su precaria economía, eran tres o cuatro pantalones y unas cuantas camisetas. Vestía de forma deportiva, ya que su trabajo así lo requería.

El primer sábado de Junio se preparó para salir a cenar con su amiga Lola, recién separada de su marido. Se duchó y perfumó regalándole a su piel un placentero bálsamo calmante y fresco, algo que su piel supo apreciar. Se recogió el pelo de forma sencilla y escogió una camisa roja y falda ajustada negra para la ocasión. Decidió estrenar por fin sus zapatos altos, esos incómodos zapatos que la elevaban 5 ó 6 centímetros y la hacían parecer más esbelta. Nunca se pintaba pero en esta ocasión decidió sombrear de marrón sus grandes ojos negros y nacarar levemente sus labios. Agua de colonia con suaves matices de rosa y jazmín, y salió de casa volando. Era pura sensualidad al caminar calle abajo hasta la parada del autobús que la llevaría hasta el centro de Santander. Allí, en la parada de la Plaza Porticada la esperaba su amiga Lola.
Mientras tomaban un pequeño vaso de cerveza en un barcito cercano al restaurante donde cenarían, Izaskún no pudo dejar de mirar a través de la ventana que daba a la calle. Un hombre de aspecto agradable y de más edad que ella, la escrutaba mientras hablaba por su teléfono móvil queriendo disimular su interés. Algo que no pasó inadvertido para Izaskun que le seguía con su mirada. Había algo realmente atractivo en aquel hombre de jersey negro y bufanda beige. Llevaba una chaqueta marrón de pana recogida sobre el brazo y un periódico doblado sobresalía del bolsillo de la chaqueta. El pelo medio blanco y el aspecto de su piel, eran signos de madurez física; rondaría los 50, pensó ella. Pero lo cierto es que le resultaba bastante difícil calcular la edad de las personas. Cuando terminó de hablar por teléfono, él se quedó mirando fijamente los ojos de Izaskun. Quería decirle algo inteligente y que no pareciera lo que era realmente, una forma de entablar conversación rápida, con el único propósito de intentar conquistar a aquella mujer. Algo había en aquellos ojos azules, que a ella le parecieron irresistibles, y tras media hora de conversación, ellas decidieron invitarle a cenar.
Javier, que así se llamaba, era profesor de Literatura en un instituto. Una persona realmente amable y educada que supo mantener la atención de las dos mujeres durante toda la noche. Les habló de sus aficiones, de teatro, de cine, de la vida, de su vida.

Javier era divorciado desde hacía ocho años y tenía un hijo de 20 que estudiaba la carrera de arquitectura en San Sebastian.
Al acabar la cena, tomaron un par de cafés en la terraza del Hotel Sardinero al cual habían ido por capricho de Lola. Hacía una noche estupenda y el cálido viento sur hizo que Izaskun quejándose del calor y en un ademán de abanicarse, se soltase un botón de su camisa, algo que no pasó inadvertido para Javier quien se quedó absorto mirando a la mujer mas hermosa que había visto en varios años. Ella.
Izaskun sintió como una corriente le atravesaba desde la cabeza a los pies y la envolvía en un calor intenso que hizo aparecer un color rosado en sus mejillas, algo que Javier interpretó como signo de atracción mutua y le hizo acercar su cara a la de ella y ofrecerle un beso, tan sólo un leve roce de sus labios, apenas 3 segundos pero que a los dos debieron parecerles tres hermosos segundos. Javier invitó a Izaskun a una última copa en su casa. Ella aceptó y entornando los ojos a causa de la vergüenza, dijo si. Hacía tanto tiempo...

Bailaron un par de tangos y música de Billie Holiday, tranquila y plácidamente hasta las tantas, y cansados de contener el deseo, tras la cercanía de sus cuerpos en el baile, Javier besó el cuello medio descubierto de ella, mientras retiraba el pelo que se había ido soltando. Sus manos ávidas de caricias, de gestos y de piel, no pudieron saciarse en un intento de acumular todas aquellas sensaciones casi olvidadas. En un afán de almacenarlas en el lugar más secreto y disfrutar de ellas y de su posterior recuerdo. Por la mañana, ella dobló la camiseta gris. Toda la habitación desprendía un olor intenso claro y definido que hacía rebrotar en la memoria antiguas sensaciones. El olió su pelo, su cuello, mordisqueó su oreja suavemente mientras le decía que quería volver a verla.
Esta mañana de domingo los dos han salido a caminar por la playa. Hoy el viento fresco del Nordeste ha limpiado el cielo de nubes y arbola las olas que se acercan furiosas hasta la costa. En el horizonte irregular se recortan las peñas y los islotes. El mar azulea y el viento levanta pequeñas gotitas de agua que rocían la orilla.

Las manos entrelazan un silencio y un miedo, hay soledades extrañas.

ana